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Los antiarrítmicos se utilizan para tratar las alteraciones del ritmo cardíaco denominadas arritmias
y para aliviar los síntomas relacionados con ellas.
Los síntomas más comunes de arritmia son las
palpitaciones cardíacas, los latidos irregulares, los latidos rápidos, la desorientación, los mareos,
el dolor en el pecho y la falta de aliento.
Los latidos irregulares pueden deberse a un defecto congénito (de nacimiento) o pueden producirse si
parte del tejido muscular cardíaco (miocardio) se irrita o daña, dando lugar a una perturbación o
«cortocircuito» del sistema eléctrico del corazón. Los antiarrítmicos actúan de diferentes maneras
para retardar los impulsos eléctricos del corazón a fin de normalizar su ritmo.
Agentes antiarrítmicos: Adenosina, sales de potasio y magnesio. |